Adiestramiento Canino: El trasportín, una herramienta educativa

 In Adiestramiento Canino

El Transportín, la herramienta educativa del Adiestramiento Canino

Cuando hablamos de Adiestramiento Canino una de las herramientas que recomendamos tener es un transportín:

Ha empezado el verano, muchos de vosotros empezaréis vuestras vacaciones o escapadas los fines de semana, el transportín es una herramienta que os recomendamos utilizar tanto como caseta para el perro como para desplazarlo en coche. Os adjuntamos algunas consideraciones a tener en cuenta a la hora de utilizar una caja de transporte de animales como herramienta educativa:

El tamaño del transportín debe permitir a su habitante sentarse y tumbarse cómodamente, lo que implica que pueda ir cambiando de posición y desperezarse estirando sus músculos de vez en cuando; si es capaz de entrar y dar la vuelta con facilidad en el interior para salir quiere decir que la medida del habitáculo es la adecuada.

A menudo los cachorros tienen un tamaño mucho menor que el que tendrán cuando lleguen a la edad adulta. Una buena idea para quienes adquieran un transportín grande en previsión de las dimensiones futuras del retoño es reducir temporalmente las dimensiones interiores colocando algún elemento que actúe como divisor; una travesera de madera o algún elemento voluminoso y consistente (a prueba de cachorros, quiero decir) nos ayudará a evitar que el sujeto haga sus deposiciones en un lado del cubículo y después duerma plácidamente en el otro extremo, restando eficacia a los propósitos que nos llevaron a utilizar este método educativo.

En aras del confort, muchos propietarios colocan en el interior del transportín alguna colchoneta o manta; es importantísimo destacar que sólo se deben instalar este tipo de elementos cuando el cachorro no los mastique, evitando que accidentalmente pueda atragantarse en nuestra ausencia con algún pedacito que haya arrancado.

También conviene decir que a menudo los materiales utilizados para ofrecer mayor comodidad al perro en su cubículo actúan como pañales, absorbiendo la orina del cachorro. No sería raro ver a nuestro pupilo durmiendo sobre el suelo de su estancia, seco gracias a que su empapador trabaja a la perfección hecho un gurruño en el extremo del cajetín. Revisando asiduamente el colchón que utilicemos evitaremos que salten las alarmas por los olores que pueden llegar a acumularse antes de que nos demos cuenta de que nuestro amiguito no es tan limpio como pensábamos.

También el emplazamiento del transportín es importante. Hay quien recomienda empezar situándolo cerca nuestro cuando el cachorro está dentro para evitar que éste asocie la madriguera con el dejarlo solo. Si escogéis esta opción, a medida que el inquilino se vaya acostumbrando a su casita podremos ir cambiándola progresivamente de habitación en habitación, situándola cada vez más lejos consiguiendo que el animal se sienta confortable independientemente de dónde esté ubicado.

Otra línea de trabajo sería empezar situando la caja de transporte desde el primer momento en una habitación aislada y tranquila. Se trata en este caso de beneficiar la gran necesidad de sueño y descanso de los pequeños (todos sabemos cuántas horas al día duermen los bebés humanos…). Es importantísimo respetar escrupulosamente esos períodos de descanso (no entrar a inoportunarle a deshoras), así como los intervalos de las salidas.

Sea como fuere, siempre es de ayuda iniciar al perro a su nueva guarida aprovechando los momentos de cansancio (después de un paseo o de un rato de juego). Este factor favorecerá, sin duda, la aceptación de un entorno tranquilo para reponer fuerzas. También la digestión produce somnolencia y se podría utilizar en la misma dirección.

Por supuesto conviene asegurarse de que el transportín se sitúe en una zona salvaguardada de las inclemencias del tiempo, incluyendo las temperaturas extremas. Debemos evitar la lluvia, el sol directo en verano y las corrientes de aire frío en invierno. Aprovecho de nuevo la ocasión para recomendar que no se debe dejar nunca un animal (enjaulado o no) en un vehículo en los meses de verano.

Hay un criterio sagrado que siempre debemos observar, independientemente de la sistemática que queramos llevar: Una de las premisas en la utilización de un transportín en la educación de un perro es que lo asocie a un estado de tranquilidad. Por lo tanto debemos prohibir completamente el acceso a éste de niños y de extraños siempre que el animal esté confinado, e incluso de nosotros mismos, si no coincide con su hora de salida. Definitivamente, no es buena idea ir a excitarle generándole expectativas de salida y diversión para obligarle después a que “siga allí dentro” bajo una pauta de tranquilidad. Categóricamente, no es recomendable dejar su perro sin supervisión en situaciones en las que personas extrañas (e incluso otros animales) tengan acceso a él.

Antonio Ruiz de Conejo

ConductCan – Adiestrador Canino

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